Pasa a menudo en la consulta. Alguien se hace una ecografía, en el informe pone «próstata aumentada de tamaño» o aparece una cifra en gramos, y viene preocupado por dos cosas: si puede ser un cáncer y si tendrá que operarse.
En la mayoría de los casos no es ni una cosa ni la otra.
Recibir un análisis con el PSA elevado genera, comprensiblemente, inquietud. Conviene empezar por lo más importante: un PSA alto no significa que tenga cáncer. Es una señal que hay que estudiar con calma y con criterio, y en muchos casos la causa es benigna.
Este artículo explica qué es el PSA, por qué puede subir y cuál es el camino ordenado y sensato cuando aparece elevado.
Las piedras en el riñón (litiasis urinaria) son uno de los motivos de consulta más frecuentes en urología. Una vez se ha tenido una, la probabilidad de volver a formarlas es alta si no se estudia el origen.
Esta guía explica, en lenguaje claro, qué son, cómo se manifiestan, cuándo hay que actuar con urgencia, qué opciones de tratamiento existen hoy y qué se puede hacer para prevenirlas.
Es la pregunta que más me hacen en consulta cuando planteo operar, y es una pregunta razonable. La mayoría de los hombres que llegan a este punto llevan años tomando pastillas, se han acostumbrado a levantarse dos o tres veces cada noche y han asumido que eso es la edad.
La respuesta corta: se opera cuando el problema ha dejado de ser solo una molestia y ha empezado a tener consecuencias, o cuando la medicación ya no da lo que el paciente necesita.
La respuesta larga es este artículo.
La mayoría de las dudas que me llegan después de un HOLEP no son sobre la operación. Son sobre los días siguientes: cuánto tiempo llevaré sonda, por qué sigo viendo sangre, cuándo podré volver a hacer vida normal, y qué es normal y qué no.
Esta guía responde a eso. No sustituye a las indicaciones concretas que reciba al alta —cada paciente y cada próstata son distintos—, pero sirve para saber qué es esperable y en qué momento hay que consultar.
Los escapes de orina después de una cirugía de próstata son una de las cosas que más preocupan al paciente, y también una de las que mejor responden a un trabajo sencillo hecho de forma constante.
Ese trabajo son los ejercicios de suelo pélvico, conocidos como ejercicios de Kegel. Se pueden hacer en cualquier sitio, no necesitan material y no cuestan nada. El problema es que la mayoría de la gente los hace mal, y hacerlos mal no sirve de nada.
Esta guía explica cómo localizar el músculo correcto, cómo entrenarlo y qué errores evitar.