Con la edad es muy común que la próstata aumente de tamaño. Se llama hiperplasia benigna de próstata (HBP) y no es un cáncer: es un crecimiento benigno. El problema no es el tamaño en sí, sino que al crecer la próstata puede estrechar el paso de la orina y provocar molestias que afectan al día a día y al descanso.
La buena noticia es que hay tratamiento para todos los escenarios, desde la medicación hasta técnicas quirúrgicas con láser mínimamente invasivas que hoy han desplazado a la cirugía clásica en la mayoría de los casos.
Al crecer, la próstata comprime la uretra: por eso cuesta orinar.
Síntomas: cómo se nota
Los síntomas de la HBP se relacionan con el vaciado y el almacenamiento de la orina. Los más frecuentes son:
Chorro urinario débil o entrecortado.
Dificultad para empezar a orinar.
Sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
Necesidad frecuente de orinar, también de día.
Levantarse varias veces por la noche a orinar (nicturia).
Urgencia: aviso repentino y difícil de contener.
Estos síntomas van apareciendo poco a poco, y muchos hombres los normalizan como «cosa de la edad». Merece la pena consultarlos: no solo por la calidad de vida, sino porque conviene descartar otras causas y, en algunos casos, evitar complicaciones.
Cuándo consultar sin demora
La mayoría de la HBP se maneja con calma, pero hay situaciones que requieren atención más urgente:
No poder orinar en absoluto (retención aguda de orina): es una urgencia.
Sangre en la orina.
Infecciones de orina de repetición.
Notar que, pese al tratamiento, la situación empeora de forma clara.
El diagnóstico: antes de tratar, entender
No todos los síntomas urinarios del varón son por la próstata, y no toda próstata grande necesita operarse. Por eso, antes de proponer un tratamiento, conviene una valoración que suele incluir la historia clínica y los síntomas, un análisis con PSA, una exploración y, según el caso, una ecografía para medir la próstata y ver cómo vacía la vejiga, y una flujometría, que mide el chorro de forma objetiva.
Ese estudio es lo que permite decidir con criterio: qué le está pasando, si hace falta tratar y, en su caso, con qué técnica.
Opciones de tratamiento
La elección depende del tamaño de la próstata, de la intensidad de los síntomas, de cómo afectan a su vida y de sus preferencias, incluida la voluntad de preservar la función sexual. Estas son las opciones principales:
1. Medicación
En síntomas leves o moderados, el tratamiento suele empezar por fármacos que relajan la próstata o reducen su tamaño. Funcionan bien en muchos casos y pueden mantener la situación controlada durante años. La cirugía se plantea cuando la medicación no basta, aparecen complicaciones o el paciente prefiere una solución más definitiva.
2. Rezum (vapor de agua)
Rezum es una técnica mínimamente invasiva que trata la próstata con vapor de agua. Se realiza de forma ambulatoria y su principal ventaja es que tiende a preservar la función sexual, incluida la eyaculación, que otras técnicas quirúrgicas suelen alterar. Es una opción a considerar en próstatas de tamaño pequeño a moderado y en hombres para los que conservar la eyaculación es prioritario. Los resultados sobre los síntomas se van notando en las semanas siguientes.
3. Láser verde (fotovaporización)
Con el láser verde, la próstata sobrante se vaporiza por vía endoscópica, sin incisiones. Una de sus ventajas es que sangra muy poco, lo que lo hace especialmente útil en pacientes anticoagulados o con riesgo de sangrado, en los que otras cirugías serían más delicadas.
4. HOLEP (enucleación con láser de holmio)
El HOLEP enuclea —separa y extrae— el tejido prostático que obstruye, también por vía endoscópica y sin incisiones externas. Su gran ventaja es que funciona bien con independencia del tamaño de la próstata, incluso en próstatas grandes que antes obligaban a cirugía abierta. Es una técnica exigente que requiere formación específica.
5. RTU (resección transuretral)
La resección transuretral de próstata ha sido durante décadas la cirugía de referencia y sigue siendo una opción válida y muy contrastada, sobre todo en próstatas de tamaño intermedio.
Una nota honesta sobre la eyaculación: varias de las técnicas quirúrgicas de la próstata pueden provocar eyaculación retrógrada (el semen se dirige hacia la vejiga en lugar de salir al exterior). No afecta a la salud y muchos hombres le dan poca importancia, pero conviene saberlo y hablarlo antes de decidir, porque es uno de los factores que puede inclinar la elección hacia una técnica u otra.
En resumen
El crecimiento de la próstata es benigno y muy tratable. Las claves son tres: consultar los síntomas en lugar de resignarse a ellos, estudiar bien el caso antes de tratar, y elegir la técnica en función del tamaño de la próstata, de sus síntomas y de sus prioridades —incluida la función sexual—.
Si tiene molestias urinarias y quiere valorar su caso, puede pedir cita. Atiendo en Palma (Quirónsalud Palmaplanas) y en Manacor (Més Consultes Mèdiques).
Dr. José Luis Bauzá Quetglas. Urólogo. Colegiado nº 070709805 (COMIB). Fellow of the European Board of Urology (FEBU). Doctor en Medicina por la UIB. Dedicación a la endourología y a la cirugía mínimamente invasiva de la próstata.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Cada caso debe valorarse de forma individual.