Andrología: vasectomía, disfunción eréctil, Peyronie e infertilidad
La andrología se ocupa de la salud sexual y reproductiva del varón. Son motivos de consulta muy frecuentes que, por pudor, se retrasan durante años. Merece la pena decirlo claro: se consultan con normalidad, tienen tratamiento y, en algunos casos, son la primera señal de otro problema de salud.
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Vasectomía sin bisturíDisfunción eréctilEnfermedad de PeyronieInfertilidad masculina
Vasectomía sin bisturí

La vasectomía interrumpe el conducto deferente, que es el que transporta los espermatozoides desde el testículo. El testículo sigue produciendo hormonas y espermatozoides con normalidad: lo único que cambia es que ya no llegan al eyaculado.
Realizo la técnica sin bisturí, por una sola apertura (single incision, non-scalpel vasectomy). En lugar de cortar la piel con bisturí, se accede al conducto a través de una apertura mínima hecha con un instrumento romo, que separa los tejidos en vez de seccionarlos. Comparada con la técnica clásica, se asocia a menos sangrado, menos hematoma, menos infección y menos dolor, y habitualmente se cierra con un punto en la piel.
- Ambulatoria y con anestesia local. Entra y sale el mismo día.
- Debe plantearse como definitiva. Existe cirugía de reversión, pero es más compleja, no siempre funciona y no debe darse por hecha al decidir.
- No es eficaz de forma inmediata. Hacen falta unas semanas y un seminograma de control que confirme que ya no hay espermatozoides. Hasta entonces hay que mantener otro método.
- No afecta a la erección, al deseo ni al orgasmo, y la cantidad de eyaculado apenas cambia: los espermatozoides son una parte mínima del volumen.
Disfunción eréctil
Se habla de disfunción eréctil cuando existe dificultad mantenida en el tiempo para conseguir o mantener una erección suficiente. Un episodio aislado, en un momento de cansancio, estrés o alcohol, no es disfunción eréctil.
Lo más importante que puedo decirle sobre esto: la erección depende de los vasos sanguíneos, y la disfunción eréctil es con frecuencia el primer aviso de un problema vascular. Puede adelantarse en años a la hipertensión, la diabetes o la enfermedad cardiovascular. Por eso consultar no es solo una cuestión de vida sexual: es una oportunidad de detectar a tiempo algo más importante.
El estudio suele incluir la historia clínica —incluidos los fármacos que puede estar tomando, porque bastantes la provocan—, una exploración y una analítica con glucosa, lípidos y, según el caso, testosterona.
El tratamiento se plantea por escalones: primero el control de los factores de riesgo y los hábitos, que además mejora el resto de su salud; después el tratamiento farmacológico; y cuando este no es suficiente, existen otras opciones que valoramos en consulta según su caso.
Enfermedad de Peyronie
Consiste en la aparición de una placa de tejido fibroso en la cubierta de los cuerpos del pene. Al no estirarse esa zona, aparece una curvatura durante la erección, y a veces dolor o acortamiento.
Dos cosas que suelen preocupar y conviene aclarar: no es un cáncer, y no es consecuencia de haber hecho nada mal.
Tiene dos fases, y distinguirlas cambia la decisión. En la fase inicial o inflamatoria hay dolor y la curvatura puede ir cambiando; en general no se opera en esta fase, porque el resultado no sería estable. Cuando la enfermedad se estabiliza —el dolor desaparece y la curvatura deja de progresar— es cuando se valora qué hacer, en función del grado de curvatura, de si dificulta la penetración y de si además hay disfunción eréctil.
Infertilidad masculina
Cuando una pareja lleva alrededor de un año buscando embarazo sin conseguirlo, conviene estudiarlo. Y conviene hacerlo en los dos a la vez: en aproximadamente la mitad de los casos hay un factor masculino implicado, solo o junto al femenino.
Digo esto porque en la práctica el varón se estudia tarde, después de meses de pruebas a la mujer. No tiene sentido: el estudio del varón es sencillo, rápido y poco invasivo, y puede ahorrar mucho tiempo.
La valoración incluye la historia clínica, una exploración —donde se detecta, por ejemplo, un varicocele, que es la causa corregible más frecuente—, el seminograma (que a menudo hay que repetir, porque un solo resultado alterado no es concluyente), una analítica hormonal y, según el caso, una ecografía.
A partir de ahí, el tratamiento depende de la causa: hay situaciones que se corrigen, otras que se mejoran y otras en las que lo indicado es orientar directamente hacia técnicas de reproducción asistida. Lo importante es saber a qué nos enfrentamos antes de decidir.
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Dr. José Luis Bauzá Quetglas. Urólogo. Colegiado nº 070709805 (COMIB). Fellow of the European Board of Urology (FEBU). Doctor en Medicina por la UIB.
Esta página tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Cada caso debe valorarse de forma individual.
