Los escapes de orina después de una cirugía de próstata son una de las cosas que más preocupan al paciente, y también una de las que mejor responden a un trabajo sencillo hecho de forma constante.
Ese trabajo son los ejercicios de suelo pélvico, conocidos como ejercicios de Kegel. Se pueden hacer en cualquier sitio, no necesitan material y no cuestan nada. El problema es que la mayoría de la gente los hace mal, y hacerlos mal no sirve de nada.
Esta guía explica cómo localizar el músculo correcto, cómo entrenarlo y qué errores evitar.
Por qué aparecen los escapes
La orina se retiene gracias a dos mecanismos. Uno está en la zona de la próstata y el otro es el esfínter externo, un músculo que forma parte del suelo pélvico y que sí se puede entrenar de forma voluntaria.
Cuando se opera una próstata que llevaba años obstruyendo la salida, ese equilibrio cambia de golpe. La vejiga, además, se ha acostumbrado a contraerse con fuerza para vencer la obstrucción y no deja de hacerlo el día después de la cirugía. La consecuencia son las urgencias y los escapes de las primeras semanas.
Entrenar el suelo pélvico ayuda a recuperar el control mientras el resto se reajusta.
Cómo localizar el músculo correcto
Este es el paso que más gente se salta, y el que determina si el resto sirve o no.
El músculo del suelo pélvico es el que usaría para:
- Cortar el chorro de la orina a mitad de la micción.
- Aguantar las ganas de expulsar gases.
Haga la prueba una sola vez para identificarlo. Cuando lo contraiga correctamente, notará una sensación de cierre y elevación en la zona entre los testículos y el ano. Si se mira de pie frente a un espejo, la base del pene se retrae ligeramente.
Importante: identificar el músculo cortando el chorro es una prueba puntual, no un ejercicio. No debe entrenarse cortando la orina de forma habitual, porque interfiere en el vaciado normal de la vejiga.
La pauta
Una vez localizado el músculo:
- Contraiga el suelo pélvico y manténgalo 5 segundos.
- Relaje por completo 5 segundos. El descanso es tan importante como la contracción: un músculo que no se relaja no se fortalece.
- Repita 10 veces. Eso es una serie.
- Haga 3 series al día.
Puede hacerlos tumbado, sentado o de pie. Al principio es más fácil tumbado, porque la gravedad no juega en contra. A medida que gane control, pase a hacerlos sentado y luego de pie, que es cuando de verdad los va a necesitar.
Cuando lo domine, añada contracciones rápidas: contraer y soltar en un segundo, diez veces seguidas. Son las que se usan en la vida real, justo antes de toser, estornudar o levantar algo.
Los cuatro errores más frecuentes
1. Apretar el abdomen, los glúteos o los muslos. Es el error más común. Si al hacer el ejercicio se le tensa la barriga o se le levantan las nalgas, no está trabajando el músculo correcto. Ponga una mano en el abdomen: debe permanecer relajado.
2. Aguantar la respiración. Respire con normalidad durante todo el ejercicio. Si no puede hablar mientras lo hace, está apretando de más.
3. Hacer muchos y mal. Tres series bien hechas valen más que doscientas contracciones apresuradas. Esto no es cuestión de fuerza bruta.
4. Abandonar a las dos semanas. Es un músculo, y como cualquier músculo necesita continuidad. La mejoría es progresiva y no siempre lineal: puede haber días mejores y peores.
Cuándo empezar
Una vez retirada la sonda. Con la sonda puesta no se hacen.
A partir de ahí, conviene mantenerlos de forma constante durante las semanas siguientes, incluso cuando note que ya va bien. Muchos pacientes los dejan en cuanto mejoran y notan un retroceso.
Qué más ayuda mientras tanto
- Beber agua con normalidad. Beber menos para tener menos escapes es un error frecuente: concentra la orina, irrita la vejiga y empeora la urgencia.
- Reducir café, alcohol y bebidas con gas en esta fase. Son irritantes vesicales y aumentan la urgencia.
- Evitar el estreñimiento. Un intestino cargado presiona directamente sobre la vejiga y el suelo pélvico.
- Ir al baño cuando toca, sin adelantarse «por si acaso»: acostumbrar a la vejiga a vaciarse con poco volumen reduce su capacidad y empeora la urgencia.
Cuándo consultar
Pida cita si:
- Los escapes no mejoran o empeoran con el paso de las semanas.
- No consigue identificar el músculo o no está seguro de estar haciendo bien el ejercicio.
- Los escapes le condicionan la vida diaria y quiere valorar otras opciones.
Existen recursos más allá de los ejercicios —fisioterapia de suelo pélvico especializada, entre otros— y merece la pena valorarlos antes que resignarse.
En resumen
- Localice bien el músculo antes de empezar: es el paso que más gente se salta.
- 5 segundos de contracción, 5 de relajación, 10 repeticiones, 3 veces al día.
- No apriete abdomen, glúteos ni muslos, y respire con normalidad.
- Empiece cuando le retiren la sonda, nunca antes, y mantenga la constancia.
- No beba menos agua para tener menos escapes: es contraproducente.
Si se está recuperando de una cirugía de próstata y los escapes no mejoran como esperaba, conviene valorarlo en consulta. Atiendo en Palma (Quirónsalud Palmaplanas) y en Manacor (Més Consultes Mèdiques).
Cita previa: 971 918 000 (Palma) · 971 559 000 (Manacor)
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Dr. José Luis Bauzá Quetglas
Urólogo. Nº de colegiado 070709805.
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Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Cada caso requiere una valoración individual.
About Dr. José Luis Bauzá Quetglas
Urólogo. Nº de colegiado 070709805 (COMIB). Especialista en Urología por el Hospital Universitari Son Espases. Doctor en Medicina por la Universitat de les Illes Balears. Fellow of the European Board of Urology (FEBU). Premio Profesor Grases 2023 a la mejor tesis doctoral en litiasis urinaria. Consulta en Palma y Manacor.