Las piedras en el riñón (litiasis urinaria) son uno de los motivos de consulta más frecuentes en urología. Una vez se ha tenido una, la probabilidad de volver a formarlas es alta si no se estudia el origen.
Esta guía explica, en lenguaje claro, qué son, cómo se manifiestan, cuándo hay que actuar con urgencia, qué opciones de tratamiento existen hoy y qué se puede hacer para prevenirlas.
Qué es una piedra en el riñón
Es un depósito sólido que se forma cuando ciertas sustancias de la orina (calcio, oxalato, ácido úrico y otras) se concentran y cristalizan. Puede quedarse en el riñón sin dar síntomas durante años, o desprenderse e introducirse en el uréter —el conducto que lleva la orina del riñón a la vejiga—. Ahí es donde suele empezar el problema: si la piedra obstruye el paso de la orina, aparece el dolor.
No todas las piedras son iguales. Varían en tamaño, localización y composición, y esos tres factores son los que determinan qué tratamiento es el más adecuado en cada caso.
Síntomas: el cólico nefrítico
El síntoma más característico es el cólico nefrítico: un dolor intenso que empieza en la zona lumbar o el costado y que puede desplazarse hacia el abdomen y la ingle. Suele venir en oleadas, no se alivia cambiando de postura y a menudo se acompaña de:
- Náuseas o vómitos.
- Necesidad frecuente y urgente de orinar.
- Sangre en la orina (visible, o detectada solo en un análisis).
- Escozor o molestia al orinar.
No todas las piedras duelen. Algunas se descubren de forma casual en una ecografía o un escáner hecho por otro motivo.
Cuándo acudir a urgencias
La mayoría de los cólicos se controlan con tratamiento del dolor y seguimiento. Pero hay situaciones que requieren atención urgente, porque pueden comprometer el riñón o convertirse en una infección grave. Acuda a urgencias si al dolor se le suma:
- Fiebre o escalofríos. Una piedra que obstruye y se infecta es una urgencia médica.
- Vómitos que impiden retener líquidos o la medicación.
- Dolor que no cede con los analgésicos habituales.
- Ausencia de orina, o piedra en un paciente con un solo riñón.
Ante la duda con estos signos, no espere: la combinación de obstrucción e infección debe tratarse sin demora.
Cómo se diagnostican
El diagnóstico se apoya en la historia clínica, un análisis de orina y una prueba de imagen. Hoy la prueba de referencia para confirmar una piedra, medirla y localizarla con precisión es el TC (escáner) sin contraste, aunque la ecografía es muy útil como primera aproximación y para el seguimiento, sobre todo cuando interesa evitar radiación.
Conocer el tamaño exacto, la localización y, cuando es posible, la composición de la piedra no es un detalle: es lo que permite decidir entre esperar a que se expulse sola o intervenir, y con qué técnica.
Opciones de tratamiento
Hoy la gran mayoría de las piedras se tratan sin cirugía abierta, con técnicas mínimamente invasivas. La elección depende del tamaño, la localización, la dureza de la piedra y las características de cada paciente.
1. Observación y tratamiento médico
Las piedras pequeñas del uréter, especialmente las de la parte más baja, con frecuencia se expulsan solas. En esos casos el enfoque puede ser esperar, controlar el dolor y, en piedras seleccionadas, ayudar la expulsión con medicación. Es una opción válida y frecuente cuando el tamaño y la situación lo permiten.
2. Litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC)
La LEOC fragmenta la piedra desde fuera del cuerpo, mediante ondas de choque dirigidas con precisión hasta el cálculo. Los fragmentos, ya pequeños, se expulsan después de forma natural con la orina.
Es la técnica menos invasiva de todas: se realiza de forma ambulatoria, sin incisiones y, habitualmente, sin necesidad de anestesia general. Es una opción de primera línea en muchas piedras del riñón de tamaño pequeño y en piedras del uréter seleccionadas. Como contrapartida, su rendimiento depende del tamaño y la dureza de la piedra, y en algunos casos puede ser necesaria más de una sesión.
Puede leer con más detalle cómo se hace en la página de litotricia por ondas de choque.
3. Cirugía endoscópica: ureteroscopia y RIRS (láser)
Cuando la piedra es más grande, más dura o está en una localización menos favorable para la litotricia, se puede tratar por dentro, sin ninguna incisión, entrando por la vía urinaria natural con un endoscopio muy fino. Una vez localizada la piedra, se fragmenta o se pulveriza con láser. La variante que llega hasta el interior del riñón se conoce como RIRS (cirugía renal retrógrada intrarrenal).
Requiere anestesia y, en muchos casos, dejar un tiempo un catéter interno (doble J) para proteger la vía urinaria. A cambio, permite tratar piedras que la litotricia no resuelve bien y confirmar en el mismo acto que la piedra ha quedado eliminada.
4. Cirugía percutánea (NLPC)
Para las piedras grandes o complejas del riñón, la técnica de elección es la nefrolitotomía percutánea: se accede al riñón a través de una punción muy pequeña en la espalda para extraer la piedra. Es más resolutiva en piedras voluminosas y se reserva para esos casos.
La idea de fondo: no hay una técnica «mejor» que las demás en abstracto. La adecuada es la que corresponde a su piedra y a su situación. Parte del trabajo del urólogo es explicarle por qué, en su caso concreto, una opción tiene más sentido que otra.
Cómo prevenir nuevas piedras
Haber tenido una piedra es el principal factor de riesgo para tener otra. Por eso, más allá de tratar el episodio, merece la pena estudiar por qué se formó. Algunas medidas generales con respaldo:
- Beber suficiente agua a lo largo del día, hasta mantener una orina clara. Es la medida más sencilla y de las más eficaces.
- Moderar la sal, que favorece la eliminación de calcio por la orina.
- Cuidar la dieta según el tipo de piedra: no todas se previenen igual, y ahí es clave conocer su composición.
- No eliminar el calcio de la dieta por miedo: en la mayoría de los casos, reducirlo de forma drástica es contraproducente.
- Estudio metabólico en personas que forman piedras de repetición: analizar el origen permite una prevención dirigida, no genérica.
En resumen
Las piedras en el riñón son frecuentes y, en su mayoría, muy tratables con técnicas mínimamente invasivas. Las claves son tres: reconocer los signos de alarma que obligan a acudir a urgencias, elegir el tratamiento en función del tamaño, la localización y la dureza de la piedra, y estudiar el origen para prevenir las siguientes.
Si tiene piedras en el riñón o ha pasado un cólico y quiere valorar su caso, conviene hacerlo en consulta. Atiendo en Palma (Quirónsalud Palmaplanas) y en Manacor (Més Consultes Mèdiques).
Cita previa: 971 918 000 (Palma) · 971 559 000 (Manacor)
Dr. José Luis Bauzá Quetglas
Urólogo. Nº de colegiado 070709805.
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Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Cada caso requiere una valoración individual.