Es la pregunta que más me hacen en consulta cuando planteo operar, y es una pregunta razonable. La mayoría de los hombres que llegan a este punto llevan años tomando pastillas, se han acostumbrado a levantarse dos o tres veces cada noche y han asumido que eso es la edad.
La respuesta corta: se opera cuando el problema ha dejado de ser solo una molestia y ha empezado a tener consecuencias, o cuando la medicación ya no da lo que el paciente necesita.
La respuesta larga es este artículo.
Qué pasa dentro
A partir de cierta edad, la próstata crece. Es un crecimiento benigno —no tiene nada que ver con el cáncer— pero tiene un problema mecánico: la próstata rodea el conducto por el que sale la orina. Al crecer, lo estrecha.
Al principio la vejiga compensa. Se contrae con más fuerza para vencer esa resistencia, y durante años el paciente apenas nota nada, o nota solo que el chorro es más flojo. El precio de esa compensación es que el músculo de la vejiga se va engrosando y perdiendo elasticidad.
Esto es lo que casi nadie explica y lo que de verdad importa: el objetivo de tratar a tiempo no es solo orinar mejor, es proteger la vejiga. Una vejiga que ha trabajado forzada durante demasiados años no siempre recupera del todo su función, aunque después se retire la obstrucción.
Cuándo la medicación es suficiente
En muchos casos lo es, y no hay ninguna prisa por operar.
El tratamiento con fármacos funciona bien cuando los síntomas son moderados, no hay complicaciones y el paciente está conforme con el resultado. Hay medicamentos que relajan la musculatura de la zona y otros que reducen el volumen de la próstata, y a menudo se combinan.
Si usted está en esa situación y se encuentra bien, la respuesta es seguir así y controlarse periódicamente.
Cuándo la cirugía deja de ser opcional
Hay situaciones en las que la cirugía no es una alternativa entre varias, sino el tratamiento indicado. Las principales:
- Retención aguda de orina: ha llegado un momento en que no ha podido orinar y ha necesitado una sonda. Cuando esto ocurre una vez, la probabilidad de que vuelva a ocurrir es alta.
- Infecciones de orina de repetición, por vaciado incompleto de la vejiga.
- Sangre en la orina de forma repetida con origen en la próstata.
- Piedras en la vejiga, que se forman porque la orina queda estancada.
- Repercusión sobre el riñón: cuando la obstrucción llega a dilatar la vía urinaria o a alterar la función renal.
- Un residuo importante de orina que queda en la vejiga después de orinar.
En estos casos, seguir con pastillas no resuelve el problema de fondo.
Y el caso más frecuente: cuando la medicación ya no le vale
Al margen de las complicaciones anteriores, hay un motivo que en la práctica es el más habitual: el paciente ya no está conforme con cómo vive.
Levantarse tres veces cada noche, no dormir seguido, calcular dónde hay un baño antes de salir, no poder aguantar un trayecto en coche o una reunión larga. Nada de eso aparece en un análisis, pero condiciona la vida diaria.
Si los síntomas persisten pese al tratamiento, o si los efectos secundarios de la medicación no le compensan, esa es una razón perfectamente válida para plantear una cirugía. No hace falta esperar a tener una complicación.
Qué pasa si decide esperar
Esperar es una opción legítima, siempre que sea una decisión informada y con controles.
Lo que conviene tener claro es que la hiperplasia benigna es un proceso que en general progresa. Los controles periódicos —con flujometría y ecografía— sirven precisamente para saber si su vejiga está aguantando bien o está empezando a pagar el esfuerzo. Si aparecen los signos que he descrito arriba, esperar más deja de tener sentido.
Lo que no recomiendo es esperar sin controlarse.
No todos los casos necesitan la misma técnica
Aquí es donde se decide de verdad el resultado, y donde conviene ser exigente al elegir con quién se opera.
No existe una técnica que sea la mejor para todo el mundo. Existe la técnica adecuada para cada próstata y cada paciente. Estas son las que realizo:
- HOLEP (enucleación con láser de holmio). Separa y retira la parte interna de la próstata que obstruye, dejando la cápsula. Permite tratar próstatas de gran volumen por vía endoscópica, sin cirugía abierta. En mi caso la planteo a partir de unos 30 gramos, y hacia arriba no tiene límite de tamaño: es la técnica que resuelve las próstatas grandes que antes obligaban a operar abierto.
- Fotovaporización con láser verde. Vaporiza el tejido obstructivo. Especialmente útil en pacientes que toman anticoagulantes.
- Rezum. Tratamiento con vapor de agua, mínimamente invasivo, para próstatas de menor tamaño en pacientes seleccionados.
- RTU (resección transuretral). La técnica clásica, todavía indicada en determinados casos.
Por debajo de unos 30 gramos hay otras opciones que suelen encajar mejor. La elección depende del volumen de la próstata, de su anatomía, de la medicación que tome, de sus antecedentes y de qué le preocupa más a usted —incluida la función sexual, que es un factor legítimo en la decisión y que conviene poner sobre la mesa antes y no después.
Que un cirujano disponga de varias técnicas importa por una razón concreta: quien solo domina una tenderá a ofrecer esa. Cuando se dispone de todas, la conversación puede ser sobre cuál le conviene a usted.
Qué preguntar en la consulta
Si le han planteado operarse, estas preguntas le ayudarán a decidir:
- ¿Cuánto mide mi próstata y cómo influye eso en la técnica?
- ¿Qué técnicas son razonables en mi caso y por qué me propone esta?
- ¿Cómo va a quedar mi eyaculación? ¿Y mi erección?
- ¿Cuánto tiempo llevaré sonda y cuánto tardaré en hacer vida normal?
- ¿Qué pasa si decido esperar seis meses o un año?
Si alguna de estas preguntas no obtiene respuesta clara, pida una segunda opinión.
En resumen
- La cirugía deja de ser opcional cuando hay retención, infecciones de repetición, piedras, sangrado o repercusión renal.
- El motivo más frecuente, sin embargo, es que la medicación ya no le da la calidad de vida que necesita. Es razón suficiente.
- Tratar a tiempo no busca solo orinar mejor: busca proteger la vejiga antes de que el daño sea difícil de revertir.
- No hay una técnica mejor para todos. Hay una adecuada para su caso.
Si lleva años con pastillas y no sabe si sigue siendo lo que le conviene, una consulta con una flujometría y una ecografía responde a esa pregunta con datos. Puede ver también en qué consiste la cirugía con láser HOLEP y qué esperar después de la intervención.
Si le han planteado operar y quiere valorar su caso, puede pedir cita. Atiendo en Palma (Quirónsalud Palmaplanas) y en Manacor (Més Consultes Mèdiques).
Cita previa: 971 918 000 (Palma) · 971 559 000 (Manacor)
Dr. José Luis Bauzá Quetglas
Urólogo. Nº de colegiado 070709805.
Consulta en Palma — 971 918 000 · Consulta en Manacor — 971 559 000
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Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta médica. Cada caso requiere una valoración individual.